Comportamiento felino y la llegada de un bebé (Primera parte)


Para muchos, la noticia de la llegada de un nuevo integrante a la familia es motivo de alegría y unión, pero ¿opinará lo mismo nuestro gato? Revisa nuestra columna.

Muchas parejas jóvenes deciden iniciar sus vidas adoptando un compañero peludo, al que miman igual que a un niño: lo crían cercano y lleno de atenciones pero, al pasar el tiempo, la llegada de un verdadero niño al hogar, transforma al gato en un problema. Esta es una de las principales causas de abandono y puede incluso llegar a ser excusa para una eutanasia en los casos en que los consideran “agresivos y celosos”. Hagamos justicia y veamos qué tenemos que hacer para prevenir esta situación y cómo podemos manejarla si ya existe.

Partamos de la base: la culpa nunca es del gato.

Si tenemos uno o más gatos en nuestra casa y recibimos la feliz noticia que seremos padres, preparémonos, tenemos 9 meses para hacerlo y debemos incluir en ello a todos los integrantes de la familia, incluido el gato.

Los gatos por naturaleza son renuentes a los cambios, estos los estresan y alteran. Un gato siempre va a preferir hacer lo que hace todos los días, de la misma manera, con las mismas personas y en los mismos horarios. Por ejemplo, si vamos a reducir espacios dejando una pieza para el bebé y no queremos que el gato entre allí, vamos poco a poco cerrando esa puerta, creando nuevos espacios (ojalá en altura, con repisas por ejemplo), para que disfrute positivamente la pérdida de espacio “horizontal” y gane en espacio “vertical”. No hay una indicación que señale que el gato no puede entrar a la pieza del bebé, es decisión de cada familia hacerlo.

Conforme vaya pasando el tiempo y el bebé ya se pueda sentir dentro del vientre, es prudente acercar al gato a la panza para que comience desde temprano a crearse un lazo entre el ronroneo de nuestro gato y los movimientos del bebé. Aprovecha esos momentos para peinarlo, darle alguna golosina, o simplemente compartir el momento. Cuando ya hayas partido a la clínica, pídele a tu pareja o a alguien cercano que al llevar la ropita del bebé a casa se la dé a oler a tu gato, junto con un alimento o golosina sabrosa (para gatos) y 5 minutos de “cariñoterapia”, de manera que asocie al bebé inmediatamente con algo positivo. Es posible que incluso grabes con el celular los sonidos del bebé al mamar o un poco de su llanto o sus ruiditos, para que tu gato lo vaya conociendo… ya nos queda poco para presentarlos.

Cuando ya estén todos en casa, permite que tu gato se acerque si lo desea, es natural que sienta curiosidad. Crea en esta presentación un ambiente positivo en la medida de lo posible. Si no quiere acercarse, porque es tímido o siente miedo o desconfianza, dale tiempo, debes avanzar a su ritmo y jamás acercar la cabecita del bebé si tu gato está arrinconado o en su refugio. Después de que el bebé haya llegado a casa, es positivo que amamantes con tu gato cerca, pues las hormonas liberadas son similares y producirán calma en todos. Puedes mostrarle al gato la ropita del bebé para que la huela, sus aceites, cremas y colonias. Familiarízalo con sus cosas, acarícialo, prémialo y háblale con suavidad, solo cuida que no se “apropie” de sus cosas. Guárdalas adecuadamente, no es malo que a él también le toque algo de repente.

Muchos gatos son injustamente castigados o apartados luego de la llegada del bebé porque comienzan a hacer cosas “indeseables”, ya sea marcando, destruyendo objetos, escondiéndose o aislándose. Adelántate y comienza desde ya a informarte, porque la comunicación con tu gato es la clave: si logras entender lo que te está tratando de decir, tendrás la mitad del problema solucionado y no habrá competencia entre los integrantes de tu familia.

Dra. Vanesa Triviño
MV especialista en Medicina Felina
Universidad de Chile